ESOS GRANDES BAJITOS

Hace tiempo ya, que recibimos en la Madre Tierra, el enorme regalo de niños con extraordinarias habilidades, esas que los adultos creemos no tener. No me gusta etiquetarlos porque en este camino chamánico que transito aprendí que todo rótulo o etiqueta, sólo limita los enormes potenciales que tenemos para brillar con luz propia, por eso prefiero ocuparme de sus capacidades y por eso el título de esta nota.

He experimentado en la observación y consulta, que ellos tienen un poder especial para traer el cielo a la tierra, vienen con una pureza absoluta, sin cuestiones kármicas que resolver, como sí tenemos o hemos tenido los adultos. Son maestros del amor  que vienen a colaborar con la sanación,  anclando el amor en el corazón de la Pachamama y el nuestro, desde su inocencia

Si pudiéramos centrarnos en nuestro observador, descubriríamos que tienen habilidades especiales, entre otras cosas para comunicar,  y nos daríamos cuenta que cuando no son “escuchados” exponen al dolor y malestares, sus sensibles cuerpitos.

Siento que vienen con la misión de ayudar a elevar la energía de su entorno familiar y comunitario y en su inocencia y vulnerabilidad, en algunas oportunidades, quedan implicados energéticamente, en los rollos adultos.

Ellos se comunican de diversas y extraordinarias maneras que los adultos, limitados por condicionamientos mentales, muchas veces no podemos comprender. Para ello es necesario estar abiertos, presentes y conscientes desde una profunda “escucha” que va más allá de las palabras, involucra nuestro pensamiento y las acciones.

He descubierto que llegó el momento de hacernos cargo de estos extraordinarios y maravillosos regalos de la vida, que se nos acercan y que nos enseñan a ser mejores humanos.

Mi corazón me dice que es una gran oportunidad que se nos muestra como sublime Creación. Estos “grandes bajitos”, sabios e inocentes,  con el silencio y su eterna y profunda mirada revelan el universo completo.

Y entonces, me he planteado qué hacer frente a ellos?

  • Activar nuestra conciencia desde nuestro observador, nuestro testigo, el que no se identifica con las situaciones, pero las ve con la visión del cóndor para comprender, discernir y poder acompañar los procesos.
  • Estar muy atentos, porque son ellos quienes guían desde la espontaneidad de sus gestos, nuestro aprendizaje, lo que no significa darles el lugar de “dictador”.
  • Hacer nuestros actos, pensamientos y palabras conscientes, para poder ser ecuánimes considerando que tienen una sensibilidad especial y que aunque a veces nos confundamos por sus respuestas, es necesario recordar que son niños y como tales deben ser amados y cuidados.
  • Tener en cuenta que ellos vibran con un sonido dulce y a la vez majestuoso, que  nos invita a danzar y honrar la vida en todas partes.

Ellos ya son el “nuevo humano” gestando la “nueva tierra” y  son nuestros maestros espirituales, puro amor.

La experiencia que vengo teniendo con sus situaciones personales y sus manifestaciones me conducen a abrir un nuevo espacio en mi servicio a la Pachamama y honrándolos en el camino del Munay, abriré consulta especial para atender a estos niños a distancia y con asistencia a los padres para su orientación.

 

Nuna Saya

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