EL VIAJE DEL EGO Y EL ALMA

Estamos en un período en el que es evidente que el sistema que hemos creado generó una separación con nuestra alma. Hemos alimentado imágenes, ciertas formas de ser y actuar, para poder ser vistos y aceptados por un otro. En ese mundo, todo lo que se necesita se busca afuera. Por eso, el no obtener o conseguir lo que queremos nos puede generar frustración y sensación de estar incompletos.

Podemos ver que el protagonista de esta obra ha sido simplemente el ego. El juego creado por este personaje nos ha mostrado grandes oportunidades, pero también enormes limitaciones. Para nuestro ego, cuánto más separados estemos del alma y entre nosotros, mejor, porque se alimenta de la competencia, la desunión, la envidia, los celos, el miedo, la intolerancia.

El ego es como un invitado que nos ha hecho creer que el camino es solamente desde este lugar, con esas emociones y valores como base, y que es el dueño del vehículo. Nos ha ofrecido un viaje con un sinfín de experiencias y aprendizajes, si nos permitimos verlo desde el observador que somos. Pero ese viaje está llegando a su fin, porque hoy le toca ser reemplazado por un nuevo chofer: el Alma.

El Alma nos invita a vivir en plenitud, con gozo, aceptación y coherencia. Nos ofrece la gratitud y el valor como combustibles. Nos convoca a la aventura de ser nuestra verdadera esencia en todo momento y lugar.

Este nuevo recorrido llena cada espacio e ilumina cada sombra, en una danza de integración desde el interior. Desde allí, nos abrimos al reencuentro con otras almas para unirnos, nutrirnos y fortalecernos, en la trama viviente de nuestros corazones, con un propósito nuevo y una aventura de pura creación.

¿Te animás a emprender este nuevo viaje?

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Juampa y Thelma