SIMBOLOS SAGRADOS

Hace un tiempo atrás inicié este camino de conciencia. Hoy sé que tuve mucho más de una iniciación para la entrada a este recuerdo de Quién Soy en la espiral del tiempo.

Algunas de esas entradas fueron a través de sueños y visiones que oportunamente fueron plasmadas en los cuadros que hoy me acompañan en mi casa. A partir del primero de ellos, mi tránsito por el camino chamánico se intensificó y el viaje de mi alma se fue desplegando en formas diversas y cada obra marcó un hito en mi vida.

Luego del último de ellos pasó un tiempo y comencé a sentir que en determinados momentos de meditación, llegaban determinadas luces y colores con variados formatos y palabras que inconscientemente había ignorado y que se empezaban a presentar casi insistentemente ante mi ignorante resistencia.

Entonces empecé a estar más presente, tener claridad sobre estas imágenes y mensajes y decidí registrarlos inmediatamente porque se diluían con facilidad.

Se presentaban por la mañana cuando conectaba con el sol, sin sistematización alguna, pero con el tiempo noté que cuanto mayor era mi presencia, más se agolpaban en su presentación que por momentos cancelé porque no me daban tiempo a su registro entre uno y otro.

Es maravilloso comprobar hoy que con el tiempo este vínculo se transformó en un diálogo en el  sentido de que cuando decidía predisponerme a recibir, ellos venían a mí y cuando sentía que era suficiente, suspendían su presentación. Un diálogo amoroso en el que el cielo venía a la tierra para manifestarse.

En principio no sabía muy bien qué hacer con ellos. Sólo se me informó compartir algunos  en determinados encuentros y bajo claras consignas para que  los usaran sobre sí, con profundo respeto, las personas que los recibían.

Durante ese tiempo los entregué y no supe más, al mismo tiempo cuando lo sentía alguno de ellos trabajaba conmigo, pero no era muy consciente de su poder hasta que una de las personas que los recibió, me lo hizo saber.

Confié y fue muy revelador para mí ver que fue necesario que me lo dijera alguien de afuera. Elegí estar más consciente y los valoré de otra manera, el “diálogo” se intensificó, se amplió la entrega, se transformaron ellos y yo con ellos.

Entonces se me pidió esto que hago hoy de presentarlos en sociedad, como un oráculo que recibiera desde el Sol Central y que forma parte ahora de la Espiral de CoCreadores en Conciencia.

Espero que quien se acerque a ellos los reciba con respeto, los use amorosamente y con el compromiso que ellos me enseñaron y demandan de expandirse desde el amor más puro.

Gracias Ángeles Cunto por colaborar en el diseño.

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